jueves, 7 de enero de 2016

Esa sensación tambaleante de volver a casa sabiendo que nadie esta esperándote.
Me hace más fuerte saber que cualquiera puede besar tus labios.
Aquellos pasos que dimos en falso pensando que era el último descanso, fueron un entrenamiento para acabar cabalgando cada uno sobre sus propias penas.
Y es que al final de esta partida todos volvemos a empezar en la misma casilla.
Que tan especial es la vida que vuelve a hacerte sentir la soledad para que en ella puedas rememorar cada instante que te cegó.
Pero al igual que en un sueño los días distancian los recuerdos y cada vez quedan más lejos, queman menos, se olvidan más y me pregunto si se acabarán perdiendo.
Bienvenido a una noche más como otra cualquiera.

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