La ilusión se cae por su propio peso
como cualquier mentira.
Pasarán los días de puntillas,
intentando encontrar una luz que indique la salida.
Y nadie se dará cuenta de que nos quedamos ciegos al tomar conciencia sobre nuestra propia existencia.
Que todos somos náufragos de la vida,
y mataríamos por un trago de agua dulce.