viernes, 12 de septiembre de 2014

Daba igual cuanta gente hubiera querido advertirme. Decidí comprobar las cosas por mi misma y conocerte pensaba que yo no tenía por qué correr la misma suerte. Me sorprende lo cerca que estuviste el día uno de trastocarme la tranquilidad que por fin logré conseguir. Aún me cuesta que no me hierva la sangre cuando pienso en lo estúpida que te crees que debo ser. Que podía ser una muñeca a la que controlar las emociones como te dieran en gana. Te debes pensar que soy tan tonta que nunca me entero de nada.
¿Igual no eres tú tan listo como te creías?
No importa todas esas tonterias solo me hacen mas fuerte.
No tengo nada que esconder.
Solo espero que para cuando el tiempo haya pasado me quede alguno de esos buenos recuerdos con los que sonreir.
Aun así siempre te desearé lo mejor.
Igual si que soy un poco gilipollas.

1 comentario:

  1. Esperaba una llamada prometida para contarme que tal habian ido los examenes.
    Leo sufrimiento arriba; siempre te deseé felicidad, no esto.

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